jueves, 5 de mayo de 2011

COMIENZO DE TEMPORADA

El comienzo en las fiestas patronales de Tuy, (Pontevedra); no fué ni por asomo cómo se esperaba que fuera. La climatología fué totalmente adversa lloviendo toda la tarde del sábado y gran parte del domingo. Ante la imposibilidad de trabajar se hizo algo de turismo. Próximo a Tuy  está Valenca do Minho, en Portugal. La mañana del domingo se aprovechó visitando una vez más la preciosa Fortaleza, aantigua ciudad amurallada y elevada en la entrada de Valenca. Fué penita que el día estuviera muy cubierto y no poder disfrutar de las impresionates vistas que desde allá ariba se divisan. A Fortaleza está infectada de pequeños bazares y casi siempre está abarrotada de visitantes, no siendo menos en esta ocasión.

Por la tarde dando un paseo por unas preciosas callejuelas de Tuy me encontré con una fuente que me encantó. Como por decisión del destino llegó al lugar una señora ya bastante mayor con la cual tuve una interesante coversación. Me habló de leyendas y creencias y trás insistirle un poco logré que me contara una de cada. Fueron como dos horas de charla con la señora que me hizo olvidar que había viajado a Tuy a trabajar


          No recuerdo al pie de letra todo lo que la señora me contó pero si procuré quedarme con lo esencial sobre la leyenda y la creencia, no vaya a ser que todo o parte de su relato sea verdad. Lo cuento tal como lo escuché sin dar más opinión   que manifestar que a mí me encantó escucharlo. Comienzo por la leyenda, algo que según la señora, fué el origen de la fuente  dónde coincidí con ella.




La fuente de las tres cabezas


De la fuente me sorprendieron sus tres chorros con gran caudal saliendo cada uno de ellos de la boca de unos bustos tallados en piedra.
La fuente está como en un pozo, a un nivel inferior del terreno a su alrededor. Cerca de ella hay un pequeño arroyo y los restos de unos molinos. Todo el conjunto está totalmente restaurado y muy bien cuidado.
La fuente es una sencilla pero muy bonita construcción en piedra típica de la zona, granito. Es como una pequeña casita muy proporcionada dónde llaman la atención las tres cabezas casi a nivel del suelo por cuyas bocas fluye el agua. Bebí de los tres chorros y además de salir fresquita tenía buen sabor, nunca entendí porque se dice que el agua no tiene sabor.
El origen de las cabezas según el relato de la señora fue un tanto macabro, pero las leyendas deben de ser así; misteriosas.
Contó la amable señora que una noche dormían en el lugar donde está la fuente tres caminantes, sin especificar origen ni destino. Cansados del camino no  tomaron  precauciones ante un posible asalto o agresión y se entregaron plácidamente al sueño.
Llegaron al lugar unos asaltantes que al pensar que los pobres caminantes llevarían buenas pertenencias no pusieron ningún reparo en atacarlos. Los hallaron desprevenidos y sin pensarlo se ensañaron con ellos.
Dos de los caminantes lograron huir del cruel ataque, no pudiendo hacerlo otro de ellos; el más joven. Uno de los asaltantes lo decapitó.
Los dos supervivientes vieron con horror cómo la cabeza del muchacho caía al suelo y antes de quedarse quieta daba tres botes sobre el terreno.  Huyeron aterrorizados del lugar hasta encontrar un lugar para esconderse y poder pasar a salvo lo que quedaba de noche.
Siendo ya de día y comprobando que los asaltantes se habían marchado volvieron al lugar para recuperar el cadáver del joven compañero. Su sorpresa fue descubrir que exactamente en cada punto que la cabeza había votado, estaba fluyendo un chorro de agua. Recogieron los restos del joven y se fueron del lugar.
Tiempo después volvieron al lugar para comprobar que seguían manando los tres chorros de agua. Como homenaje al joven hicieron una pequeña obra para canalizar los tres caudalosos chorros de agua.
Según la leyenda, un hombre acaudalado sabedor de la tragedia acudió a visitar el lugar dedicándose a conseguir toda la información posible sobre lo que allí había sucedido.
Totalmente informado del suceso trágico puso empeño en localizar a los dos que habían logrado salir vivos del ataque. Cuando consiguió encontrar pistas fiables sobre el paradero de los supervivientes descubrió que todo su empeño había sido en vano, los dos ya habían fallecido.
Movido por compasión hacia los tres caminantes, especialmente hacia el joven fallecido en el lugar donde surgió la fuente, decidió construir en homenaje a ellos la fuente que se conserva todavía. Ordenó que esculpieran los tres bustos en piedra y saliese el agua por la boca de cada uno  Una vez terminada la construcción de la fuente del hombre que la mandó construir nunca se volvió a saber nada. Persiste la incógnita de si tenía relación con alguno de los tres caminantes o si su comportamiento fue sólo debido a su generosidad.
                                                                                                                           
      Tal como me lo contó la señora, lo cuento. Tanto tiempo hablando con ella y me fue imposible que se dejara fotografiar,  ni siquiera me quiso decir cuál era su nombre…… ¿sería ella real?
            



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